El edificio ubicado en el número 66 de Perry Street en el West Village, conocido por ser el hogar ficticio de Carrie Bradshaw en la popular serie “Sex and the City”, ha atraído durante dos décadas a un flujo constante de visitantes. La dueña, cansada de la invasión constante, ha solicitado al Comité de Preservación de Monumentos Históricos de Nueva York permiso para instalar una puerta de dos metros de altura para controlar el acceso.
Aunque inicialmente aceptó que el exterior del edificio fuera usado en la serie para ayudar a un joven buscador de locaciones, la propietaria ahora lamenta la decisión. A pesar de haber colocado cadenas y señales de “prohibido el paso”, los turistas continúan ignorándolas, tomándose fotos, charlando y, en ocasiones, intentando ingresar al edificio. Con esta nueva medida, busca recuperar la tranquilidad y privacidad para ella y sus inquilinos, afectada por el inesperado éxito y perdurable fama del lugar.