El papa Francisco vivió un momento inesperado este sábado 1 de febrero mientras ingresaba al auditorio del Vaticano para la audiencia jubilar. Durante su recorrido entre los fieles, el mango de su bastón se rompió, lo que lo hizo trastabillar. Sin embargo, logró recuperar el equilibrio y evitar una caída.
El pontífice, de 88 años, depende del bastón y la silla de ruedas debido a problemas en las rodillas, lo que ha generado preocupación en torno a su estado de salud. En los últimos meses, ha sufrido algunos accidentes menores, como una caída a principios de enero que le causó una lesión en el brazo y otro incidente en diciembre donde se golpeó la barbilla.
Tras el percance, asistentes del Vaticano lo ayudaron a llegar hasta su silla en el escenario, donde fue recibido con aplausos y muestras de apoyo por parte de los presentes. Un fiel incluso exclamó: “¡Viva el Papa!”, lo que provocó una ovación entre los asistentes.
Aunque la salud del Papa ha sido un tema de seguimiento constante, Francisco ha descartado cualquier intención de renunciar, a pesar de los desafíos físicos que enfrenta.