A más de un año del devastador paso del huracán Otis, buzos de Acapulco continúan con la ardua tarea de limpiar el fondo marino, particularmente en la isla de la Roqueta y la playa de Caletilla, donde recientemente retiraron dos toneladas de desechos provenientes de embarcaciones de fibra de vidrio que fueron destruidas por el fenómeno natural.
Limpieza a pulmón y con esfuerzo limitado
Alrededor de 25 buzos participaron en esta jornada de limpieza, logrando sacar fragmentos de las lanchas con fondo de cristal que yacían a profundidades de hasta 10 metros, cerca de la franja de arena. Sin embargo, debido a la falta de equipo profesional, no han podido extender su labor a zonas más profundas, donde aún queda basura acumulada.
“Nos hace falta equipo para poder realizar limpiezas más profundas. Necesitamos tanques, chalecos compensadores y demás herramientas para bajar hasta los 15 metros, donde todavía hay desechos por sacar”, explicó uno de los buzos voluntarios.
Compromiso con el medio ambiente y el turismo
Pese a las limitaciones, los buzos han mantenido su compromiso no solo con la limpieza de las playas, sino también con la preservación del ecosistema marino. Muchos de ellos realizan estas tareas “a pulmón” y con equipos básicos como aletas, visor y snorkel. “Estamos haciendo esto por el medio ambiente, por el planeta, para que los turistas encuentren nuestras playas limpias”, expresó Juan de los Santos, uno de los buzos que participó en la limpieza en Caletilla.
Desechos que siguen afectando la vida marina
Durante la limpieza, los prestadores de servicios náuticos reportaron haber encontrado botellas de vidrio, plásticos, utensilios desechables, unicel y otros residuos que llegan al mar debido a la actividad turística. “Sacamos muchas botellas, tenedores, cucharas y todo lo que la gente deja después de visitar la playa. Las olas lo arrastran y todo termina en el fondo del mar”, señalaron.
Preparativos para la temporada vacacional
El esfuerzo de los buzos es crucial ante la proximidad del periodo vacacional de Semana Santa, donde se espera una ocupación hotelera superior al 80% en las casi 15 mil habitaciones disponibles en Acapulco y la llegada de alrededor de 200 mil turistas. Mantener las playas y el fondo marino limpios es una prioridad para garantizar una experiencia positiva a los visitantes y proteger el ecosistema marino.
La labor de estos buzos refleja un esfuerzo constante por restaurar la belleza natural de Acapulco y mitigar el impacto ambiental tras el paso del huracán Otis, demostrando que, con recursos limitados pero con determinación, es posible marcar una diferencia para el planeta.