Washington, D.C. – Ovidio y Joaquín Guzmán López, hijos del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, están cerca de convertirse en testigos colaboradores del Departamento de Justicia de Estados Unidos, lo que podría tener un fuerte impacto en los casos abiertos contra figuras clave del Cártel de Sinaloa, incluidos Ismael “El Mayo” Zambada y Rafael Caro Quintero.
De acuerdo con fuentes federales estadounidenses, ambos hermanos ya forman parte del programa de protección de testigos, razón por la cual no se encuentran en prisiones convencionales, sino bajo custodia del Servicio de Alguaciles en una ubicación no revelada. El proceso de colaboración comenzó desde junio del año pasado y ha sido supervisado por su abogado defensor, Jeffrey Lichtman.
Ovidio Guzmán ya ha alcanzado un acuerdo de culpabilidad con los fiscales, mientras que las negociaciones con Joaquín Guzmán avanzan en la misma dirección. Como parte de estos acuerdos, los hermanos se comprometen a proporcionar información clave y podrían testificar en procesos judiciales relacionados con las actividades del cártel.
Entre los casos en los que podrían participar destaca el proceso contra “El Mayo” Zambada, figura histórica del narcotráfico mexicano, así como el juicio contra Caro Quintero, señalado por EE. UU. como autor intelectual del asesinato del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena, y aún activo en operaciones ilícitas al menos hasta 2015.
Además, las autoridades estadounidenses no descartan que los Guzmán López proporcionen datos sobre presuntos colaboradores del cártel dentro de las estructuras gubernamentales, lo cual ya ha ocurrido en procesos anteriores como el del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.
Esta estrategia de cooperación judicial ha sido utilizada con éxito por los fiscales estadounidenses durante los últimos años. Casos como el de Jesús Vicente Zambada Niebla, Dámaso López Núñez, Jesús Reynaldo “El Rey” Zambada y Sergio Villarreal “El Grande” han permitido a las autoridades obtener condenas mediante testimonios directos de quienes integraron la cúpula criminal.
Actualmente, el Departamento de Justicia mantiene abiertas múltiples investigaciones relacionadas con el Cártel de Sinaloa, al que considera no solo una red de narcotráfico, sino una amenaza de tipo terrorista. Funcionarios como Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García también han sido señalados como parte de estas tramas, y se espera que en los próximos meses México extradite a más implicados a Estados Unidos.
En este contexto, los testimonios de los hijos de “El Chapo” podrían marcar un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado trasnacional y en el esclarecimiento de la red de complicidades que ha protegido al cártel durante décadas.