Teherán en tensión: calles vacías, miedo palpable y ecos de guerra

Distrito 3, Teherán. — El norte de la capital iraní vive días de angustia. Las calles, normalmente bulliciosas, están ahora casi desiertas. Solo algunos transeúntes apresuran el paso bajo el ruido constante de explosiones. La basura se acumula sin recoger y los gatos callejeros la hurgan, mientras patrullas de policías vigilan con firmeza.

Cinco días después del inicio del conflicto con Israel, la situación se ha agravado. Ayer, un bombardeo alcanzó la sede de la televisión estatal (IRIB) en esta zona, causando la muerte de tres personas. Desde entonces, la tensión se ha instalado en el ambiente. Las pocas personas que se atreven a salir se miran con recelo. Al identificarse como periodista español, este corresponsal nota un cambio: Irán guarda simpatía por España, en parte por su apoyo a Palestina y también por su afición al fútbol.

Muchos de los que recorren las calles llevan bolsas con comida o empujan carritos llenos de víveres. La única fila visible es la de una panadería, mientras el resto de los comercios permanece cerrado, salvo algunas tiendas de alimentos y un café semivacío.

La avenida Valiars, junto al normalmente animado parque Mellat, ahora tiene un aire espectral. En medio de ese silencio, una familia en moto ondeando una bandera iraní añade un momento de color. Dentro del café, Ali, un residente habitual, bebe algo en soledad. “Este es mi café de siempre. ¿Qué más puedo hacer?”, comenta. Piensa abandonar la ciudad con sus padres enfermos rumbo al norte del país. Su negocio de perfumes está completamente paralizado. “Ojalá haya un alto el fuego esta noche. Pero tal vez esto dure meses”, dice con resignación, mientras en el cielo resuenan defensas antiaéreas.

Ali nació durante la guerra entre Irán e Irak. “Mis padres reviven esos tiempos y no es fácil para ellos”, confiesa.

Frente al parque, una mujer elegante pasea a su perro. Asegura sentirse atemorizada. “Mi casa está justo al lado del canal de televisión atacado, fue horrible”, comenta, antes de que agentes de civil le pidan documentos al periodista. “Deberías irte a casa, no es seguro”, advierte uno.

Israel ha intensificado desde el viernes su ofensiva aérea sobre Irán. Los ataques han dejado ya al menos 232 muertos y unos 1,800 heridos, en su mayoría civiles. Mientras tanto, el éxodo desde Teherán ha comenzado. Las autopistas hacia el norte, normalmente usadas por vacacionistas, hoy están congestionadas por quienes huyen no del calor, sino de los bombardeos.

La ciudad, con más de 10 millones de habitantes, se enfrenta a una incertidumbre creciente. Calles vacías, recuerdos de guerras pasadas y un presente marcado por el miedo configuran hoy el rostro de Teherán.

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