Ciudad de México. Durante la temporada de lluvias, es común enfrentar encharcamientos, afectaciones en la movilidad y un repunte en enfermedades respiratorias. Sin embargo, existe un peligro menos evidente pero igualmente preocupante: la lluvia ácida, un fenómeno provocado por la contaminación atmosférica que puede tener efectos nocivos en la salud humana y el medio ambiente.
¿Qué causa la lluvia ácida?
Este tipo de precipitación se origina cuando los gases contaminantes liberados por la quema de combustibles —como el dióxido de azufre (SO₂) y los óxidos de nitrógeno (NOₓ)— reaccionan con el oxígeno y el vapor de agua presentes en la atmósfera. Al mezclarse, forman compuestos ácidos que se incorporan a la lluvia.
Las principales fuentes de estas emisiones son las plantas industriales, las centrales termoeléctricas y el parque vehicular, cuyos contaminantes pueden viajar largas distancias antes de precipitarse en forma de lluvia con pH bajo, es decir, más ácida de lo normal. En estos casos, el pH del agua puede caer a niveles de 4.2 o 4.4, por debajo del promedio considerado “limpio”, que es de 5.6.
Efectos en la salud
Aunque no siempre es perceptible a simple vista, la exposición constante a lluvia ácida puede provocar diversas molestias físicas. Entre los síntomas más comunes se encuentran la irritación en los ojos, lesiones cutáneas, resequedad e incluso caída del cabello. Personas con piel sensible o problemas respiratorios pueden ser más vulnerables.
Recomendaciones para protegerse
Expertos en salud ambiental sugieren algunas medidas para minimizar el impacto de este fenómeno en la piel y el organismo:
• Evitar mojarse con la primera lluvia, ya que es la que arrastra mayor cantidad de contaminantes del aire.
• Lavar bien la piel tras estar expuesto a la lluvia, para remover residuos ácidos que podrían causar irritación.
• Aplicar cremas hidratantes, las cuales forman una barrera protectora contra agentes externos.
• Realizar exfoliaciones periódicas, para eliminar células muertas y partículas contaminantes acumuladas.
Un nuevo desafío: los microplásticos
Además de los contaminantes gaseosos, estudios recientes han revelado la presencia de microplásticos en el agua de lluvia. Estas diminutas partículas provienen de la descomposición de residuos plásticos y representan una amenaza emergente, tanto para los ecosistemas como para la salud humana.