Hermosillo, Sonora. — Escucha a Myke Towers y Ñengo Flow, luce con orgullo unas mechas doradas en su cabello rizado y viste adidas de pies a cabeza. Pero bajo ese estilo vibrante y juvenil, Karim López mantiene una mentalidad centrada y disciplinada. A sus 18 años, el alero mexicano no solo carga con las expectativas de una futura estrella de la NBA, sino también con el legado de su familia, que lo ha mantenido con los pies en la tierra.
Nacido el 12 de abril de 2007 en Hermosillo, Sonora, Karim Hiram López Mondaca creció viendo jugar a su padre, Jesús Hiram López, quien fue seleccionado nacional. Inspirado por él, no solo heredó el talento para el baloncesto, sino también el número 21, que porta en cada partido como símbolo de homenaje.
“Mi papá es mi inspiración. Él es la razón por la que empecé a jugar, por la que sigo en esto. Usar su número es una forma de honrarlo”, comparte Karim.
De Sonora al mundo: sacrificios y metas claras
A los 14 años, Karim dio su primer gran salto al aceptar una oportunidad con el club Joventut de Badalona, en España. Dejar su hogar tan joven fue su primer gran sacrificio.
“Lo más difícil fue alejarme de mi familia. Tenía claro que si quería alcanzar mis metas, ese era el camino. Las fiestas o salidas no me importan tanto, pero la familia es lo más valioso y dejarla fue duro”, reconoce.
Ese compromiso lo ha llevado a convertirse en uno de los embajadores globales más jóvenes de adidas, al nivel de estrellas como Anthony Edwards y Damian Lillard. Con 2.06 metros de estatura y proyección internacional, López ya figura entre los mejores prospectos del Draft NBA 2026, donde se estima podría ser seleccionado en el quinto lugar global.
¿Presión? Solo enfoque
Karim tiene clara la dimensión de su momento, pero niega sentir presión. Para él, jugar baloncesto es una bendición, no una carga.
“La presión son otras cosas en la vida. Esto es deporte. Yo solo pienso en trabajar día a día y mantenerme enfocado. Si las cosas salen como deben, llegará el momento”.
Actualmente juega con los New Zealand Breakers, equipo profesional con el que dio el salto directo al profesionalismo, evitando el sistema universitario estadounidense. Una decisión que fue cuestionada por algunos, pero que ha dado frutos: promedió 9.6 puntos por partido y se colocó entre los diez mejores bloqueadores de la liga.
Aprendizaje de los grandes
En su camino, ha tenido oportunidad de convivir con leyendas como Derrick Rose y Carmelo Anthony, quienes le han ofrecido valiosos consejos sobre cómo mantenerse centrado en medio de las distracciones del alto rendimiento.
“Absorber lo que te dicen jugadores como ellos es clave. Están ahí para ayudarte a mantener el enfoque y no desviarte del objetivo”.
Aunque ya ha tenido acercamientos con equipos de la NBA, Karim prefiere ser prudente: “Todavía no puedo hablar de eso, por temas de tampering. Todo a su tiempo”.
Y cuando se le pregunta a qué equipo le gustaría llegar, su respuesta es clara:
“El que me elija. Solo el hecho de llegar a la NBA será un honor enorme”.
Así, con disciplina, talento y una madurez poco común para su edad, Karim López avanza firme hacia la historia. Porque el futuro de México en la NBA no solo se entrena, también se construye paso a paso.