Badiraguato, Sin.— La madrugada del 16 de septiembre marcó un nuevo episodio de violencia en la sierra de Sinaloa, cuando un enfrentamiento entre facciones criminales desató el terror y provocó el desplazamiento de decenas de familias en comunidades de Badiraguato.
Las detonaciones comenzaron en la noche del 15 de septiembre y se prolongaron hasta la madrugada siguiente en pueblos como Huixiopa, La Lapara, La Tuna, Bacacoragua, Cieneguita, Potrero de la Vainilla, La Palma y San José del Barranco. Vecinos relataron que incluso se escucharon drones lanzando explosivos mientras las comunidades quedaban a oscuras tras el corte intencional de la energía eléctrica.
“Toda la noche detonaron ráfagas y se escuchaba un dron que lanzaba explosivos”, narró una habitante de Bacacoragua, donde apenas viven unas 20 familias.
Los grupos armados instalaron retenes, bloquearon caminos y controlaron accesos a ranchos. En motocicletas y vehículos todo terreno, patrullaban con armas largas y radios de comunicación. Los testimonios recogidos apuntan a una confrontación directa entre hombres identificados con Aureliano Guzmán “El Guano”, apoyado por facciones vinculadas a los “Chapitos” y el CJNG, contra el bloque de Ismael Zambada Sicairos “Mayito Flaco”, “El Músico” y Fausto Isidro Meza Flores “Chapo Isidro”.
La violencia también alcanzó a La Tuna –el rancho de la familia Guzmán– y a Huixiopa, donde residen más de 80 familias. Ahí, los enfrentamientos dejaron a la población bajo el control de grupos criminales que impiden la entrada y salida de personas.
Una región marcada por el narcotráfico
Badiraguato, ubicado en el “Triángulo Dorado”, ha sido cuna de capos históricos como Joaquín “El Chapo” Guzmán, los Beltrán Leyva y Rafael Caro Quintero. Su geografía montañosa y la siembra de enervantes han convertido al municipio en un punto estratégico para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Los conflictos no son nuevos. Entre 2016 y 2018, se registraron desplazamientos masivos por pugnas internas de la familia Guzmán. Sin embargo, la actual ola de violencia se enmarca en una lucha más amplia: la ofensiva de los Zambada, tras la captura de Ismael “El Mayo” en 2024, para desplazar a los Guzmán de sus bastiones históricos.
En comunidades como Huixiopa, La Tuna y Santiago de los Caballeros han aparecido pintas con las siglas MF, en referencia al “Mayito Flaco”. El control territorial se ha reforzado con retenes, bloqueos y ataques armados.
Mientras tanto, los pobladores huyen de manera silenciosa y sin apoyo oficial. No existe un registro preciso de desplazados ni de las víctimas mortales que han dejado estos combates. Las familias permanecen atrapadas entre el fuego cruzado y la ausencia de autoridades que contengan la violencia.