La relación energética entre China y Venezuela volvió al centro de la tensión internacional luego de que el gobierno chino criticara abiertamente a Estados Unidos por la confiscación de buques petroleros frente a las costas venezolanas, en el marco del endurecimiento de las sanciones contra Caracas.
Durante una conferencia de prensa en Pekín, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lin Jian, acusó a Washington de actuar de manera arbitraria y de violar el derecho internacional al confiscar embarcaciones de otros países. El diplomático subrayó que su país rechaza cualquier acción que atente contra la soberanía, la seguridad nacional y los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
Lin Jian reiteró que China se opone al unilateralismo y a las prácticas de intimidación, y aseguró que Venezuela tiene pleno derecho a desarrollar relaciones comerciales independientes y mutuamente beneficiosas con otras naciones. En ese sentido, afirmó que Pekín respalda a Caracas en la defensa de sus intereses legítimos.
Las declaraciones se producen mientras Estados Unidos intensifica su presión contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro. La administración estadounidense busca frenar el flujo de ingresos petroleros venezolanos, considerados un sostén clave de la economía del país sudamericano, mediante un bloqueo más severo a sus exportaciones de crudo.
Vínculos comerciales entre China y Venezuela
Petróleos de Venezuela (PDVSA) destina la mayor parte de sus cargamentos de petróleo al mercado chino, en muchos casos a través de intermediarios. Estas operaciones suelen realizarse mediante embarcaciones conocidas como parte de la “flota oscura”, integrada por buques antiguos con propiedad poco clara, utilizados también para transportar crudo procedente de países sancionados como Irán y Rusia.
El buque confiscado por Estados Unidos
El pasado fin de semana, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, informó sobre la incautación del petrolero Centuries, con bandera panameña. De acuerdo con la Casa Blanca, el navío operaba con una “bandera falsa” y formaba parte de una red utilizada para transportar petróleo venezolano, presuntamente con el objetivo de financiar al gobierno de Maduro.
La portavoz adjunta de la administración estadounidense, Anna Kelly, señaló que el buque transportaba crudo perteneciente a PDVSA, empresa sujeta a sanciones, aunque surgieron versiones que indicaban que el tanquero no figuraba en la lista negra oficial de Washington.
Este no es un caso aislado. El 10 de diciembre, autoridades estadounidenses ya habían confiscado el petrolero Skipper y el cargamento que llevaba a bordo. Días más tarde, el presidente Donald Trump anunció un bloqueo total a la entrada y salida de buques petroleros sancionados, como parte de la estrategia de presión contra el gobierno venezolano, al que Washington acusa de estar vinculado a redes de narcotráfico.