Bulgaria dice adiós al lev y se prepara para adoptar el euro en 2026

Bulgaria está a punto de cerrar un capítulo clave de su historia económica. Con la llegada del nuevo año, el país balcánico se despedirá no solo de 2025, sino también del lev, su moneda nacional vigente desde finales del siglo XIX, para integrarse oficialmente a la eurozona como su miembro número 21.

A la medianoche del miércoles (22:00 GMT), los 6.4 millones de habitantes del país iniciarán la transición al euro, un proceso que ya se percibe en ciudades como Sofía. En el tradicional Mercado de las Mujeres, el más antiguo y grande de la capital, los comerciantes muestran precios tanto en leva como en euros. Lucy, una de las vendedoras, asegura que ya acepta pagos en la moneda europea y confía en que la población se adaptará con rapidez.

Sin embargo, el cambio no está exento de inquietudes. Datos del Instituto Nacional de Estadística revelan que los precios de los alimentos aumentaron 5% interanual en noviembre, lo que ha alimentado el temor ciudadano de que la adopción del euro acelere la inflación y afecte el poder adquisitivo.

Ante este panorama, el gobierno búlgaro ha reiterado llamados a la calma y sostiene que la entrada a la eurozona fortalecerá la economía nacional —una de las más rezagadas dentro de la Unión Europea— y contribuirá a disminuir la influencia rusa en la región. Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el euro traerá “beneficios tangibles para los ciudadanos y las empresas de Bulgaria”.

La transición monetaria ocurre en un contexto político delicado. El país enfrenta protestas anticorrupción, la reciente caída de un gobierno conservador de coalición que llevaba menos de un año en funciones y la posible convocatoria a nuevas elecciones legislativas, que serían las octavas en apenas cinco años.

Así, Bulgaria inicia 2026 con un cambio histórico que promete oportunidades económicas, pero también desafíos sociales y políticos en el corto plazo.

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