Novak Djokovic volvió a romper los pronósticos y a desafiar el paso del tiempo. A punto de cumplir 39 años, el serbio eliminó al campeón defensor Jannik Sinner en una épica semifinal del Abierto de Australia y aseguró su lugar en la final, donde se medirá con Carlos Alcaraz. El duelo, que se extendió por más de cuatro horas, terminó con parciales de 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4.
Con una demostración de resistencia física y fortaleza mental, Djokovic confirmó que sigue siendo una figura central del tenis mundial, incluso frente a una generación más joven que había logrado dominarlo recientemente.
“Fue surrealista”
Tras alcanzar su final número 38 en torneos de Grand Slam, Djokovic se mostró visiblemente emocionado. “No tengo palabras. Siento que es surrealista jugar cuatro horas a este nivel. Me hizo recordar aquella final con Rafa en 2012”, señaló, en referencia al histórico duelo ante Rafael Nadal en Melbourne.
El serbio también destacó el nivel de Sinner, quien había salido victorioso en sus cinco enfrentamientos más recientes. “Le agradecí en la red por dejarme ganar al menos una”, bromeó, antes de reconocer el mérito de su rival.
A un paso de la historia
La victoria deja a Djokovic con la posibilidad de conquistar su título número 25 de Grand Slam, una cifra inédita en la historia del tenis profesional.
Entre los registros que sigue ampliando destacan:
Su undécima final en el Abierto de Australia, torneo en el que ya es el máximo ganador. Su condición de segundo tenista en la Era Abierta en disputar una final de Grand Slam con 38 años o más, solo detrás de Ken Rosewall. Su triunfo número 402 en torneos mayores.
Final generacional ante Alcaraz
La definición del torneo será un choque de épocas frente a Carlos Alcaraz, actual número uno del mundo. Djokovic bromeó sobre el desgaste físico tras el largo encuentro del español ante Alexander Zverev.
“Lo vi después del partido y me pidió perdón por haber retrasado el mío. Le dije que soy un hombre mayor y que necesito irme a dormir temprano”, comentó con humor.
Más serio, el serbio cerró con una reflexión sobre el desafío que se avecina: “Siento que ya gané con el partido de hoy. Ahora toca volver, enfrentar al número uno del mundo y ver si tengo la fuerza suficiente. Dios dirá”.