Pasear al perro debería ser un acto de cuidado y responsabilidad, pero en calles y parques de la Ciudad de México es cada vez más común ver a dueños más atentos a la pantalla del celular que a lo que hace su mascota. “Lomitos” que cruzan la calle solos, se enredan con peatones o reaccionan ante otros animales sin que nadie los controle ya forman parte del paisaje urbano. Ante esta realidad surge una duda frecuente: ¿esta conducta se sanciona en la CDMX?
En la capital del país sí existen sanciones para quienes pasean a sus perros sin correa en la vía pública. La Ley de Cultura Cívica establece como infracción permitir que los animales deambulen libremente o sin las medidas necesarias para evitar riesgos a terceros. Esto incluye no llevarlos sujetos con correa, excepto en zonas expresamente autorizadas.
Las consecuencias pueden variar según el caso y van desde multas económicas, arresto administrativo o trabajo comunitario, especialmente si el animal genera un riesgo, provoca un incidente o afecta a otras personas. Además, varias alcaldías refuerzan estas disposiciones con reglamentos propios, principalmente en parques y áreas recreativas.
El vacío legal del celular
Lo que no está claramente regulado es el uso del celular mientras se pasea a un perro. En la CDMX no existe una sanción específica por ir distraído con el teléfono durante el paseo. Es decir, ninguna autoridad puede multar únicamente por ir texteando mientras el perro camina, aunque el riesgo sea evidente.
Sin embargo, la situación cambia si esa distracción deriva en consecuencias. Si el animal muerde a alguien, provoca un accidente o se suelta y causa daños, la responsabilidad recae por completo en el dueño. En esos casos, la falta deja de ser el uso del celular y se convierte en una omisión de cuidado.
Un principio similar al de manejar distraído
Expertos comparan esta situación con el uso del celular al conducir. En el Reglamento de Tránsito de la CDMX está prohibido manejar mientras se utiliza el teléfono, ya que reduce la capacidad de reacción y pone en riesgo a terceros. Aunque pasear a un perro no es lo mismo que conducir un vehículo, el principio es similar: quien tiene bajo su control un factor de riesgo, ya sea un automóvil o un animal, debe mantener atención plena.
La diferencia es que, mientras el celular al volante está claramente tipificado, el celular al pasear perros aún no. La sanción no llega por la distracción en sí, sino por los daños que esta pueda ocasionar.
Responsabilidad antes que multa
Especialistas en bienestar animal advierten que la falta de atención no sólo pone en peligro a otras personas, sino también al propio perro, que puede reaccionar por miedo, estrés o estímulos externos. Por ahora, la CDMX castiga las consecuencias, no la distracción.
Mientras la ley se adapta a una ciudad cada vez más poblada y con más mascotas, la recomendación es clara: si sacas a pasear a tu perro, guarda el celular. Porque cuando algo sale mal, la multa puede ser lo de menos.