La reciente ola de frío que azotó el sur de Estados Unidos dejó escenas inusuales en Oklahoma, donde habitantes observaron caimanes inmóviles bajo el agua congelada, con apenas el hocico asomando a la superficie, como si se tratara de reptiles “en modo polo”.
El fenómeno generó sorpresa y dudas entre la población: ¿por qué los caimanes no se refugiaron en madrigueras o permanecieron en las orillas tomando el sol? Incluso reavivó el debate sobre si esta especie es nativa del estado. Registros históricos del siglo XIX confirman que el caimán americano (Alligator mississippiensis) ya habitaba la región, aunque con el paso del tiempo también se introdujeron ejemplares en humedales del sureste de Oklahoma.
Especialistas en vida silvestre explicaron que el comportamiento observado es completamente natural. Al congelarse el agua, los caimanes mantienen la punta del hocico fuera de la superficie para conservar un pequeño orificio sin hielo que les permita respirar. Esta conducta, conocida como “snorkel”, es una respuesta automática ante temperaturas extremas.
Al ser animales ectotérmicos, los caimanes dependen del entorno para regular su temperatura corporal. En condiciones normales se les ve asoleándose o resguardados en madrigueras con bolsas de aire. Sin embargo, cuando el frío es intenso, el aire puede resultar más hostil que el agua, por lo que optan por permanecer sumergidos cerca de la superficie para asegurar oxígeno y estabilidad térmica.
En zonas donde el agua se enfría sin llegar a congelarse, los reptiles suelen desplazarse a áreas más profundas, donde la temperatura es ligeramente mayor. Aun así, la reciente helada cobró la vida de algunos ejemplares jóvenes en el Área de Manejo de Vida Silvestre Red Slough, uno de los principales refugios del sureste del estado. La mayoría de los adultos logró sobrevivir.
Las heladas no son un fenómeno raro en esa región: el condado de McCurtain registra en promedio decenas de días al año con temperaturas bajo cero. Casos similares de caimanes “buceando” bajo el hielo también se han documentado en otros estados como Carolina del Norte, confirmando que se trata de una estrategia de adaptación más común de lo que parece.