Flavio Cobolli alzó los brazos al cielo y descargó la tensión acumulada tras una batalla de más de dos horas. El italiano se impuso al serbio Miomir Kecmanović por 7-6 (5), 3-6 y 6-4 para instalarse en la Final del Abierto Mexicano de Tenis, la primera que disputa desde mayo del año pasado.
En un duelo de alto ritmo y constantes cambios de inercia, el quinto sembrado del certamen mostró temple en los momentos decisivos. Con 13 aces y 73 por ciento de efectividad con el primer servicio, el jugador de 23 años encontró respuestas cuando el partido parecía escapársele.
El primer set fue un pulso de resistencia. Cobolli estuvo abajo por un quiebre y salvó situaciones límite antes de forzar el desempate. En la muerte súbita llegó a estar 0-3, pero reaccionó con tres saques directos consecutivos y capitalizó un error del balcánico para tomar ventaja.
Kecmanović, de 26 años, respondió en el segundo parcial con mayor agresividad desde el fondo de la cancha. Un quiebre en el octavo juego inclinó la balanza y cerró la manga siguiente para empatar el encuentro, alimentando las dudas sobre el físico del italiano, quien abandonó brevemente la pista.
La alarma fue infundada. Aunque el serbio rompió de inmediato en el tercer set, Cobolli ajustó desde la devolución y recuperó el quiebre en el quinto juego. En el tramo final, salvó dos bolas de break con determinación y consiguió una ruptura clave en el octavo game, gracias a una defensa notable y un passing shot ejecutado en retroceso.
Cuando sirvió para partido, Kecmanović reaccionó y emparejó de nuevo, pero el italiano apretó en el siguiente juego, generó tres puntos de partido y concretó en el tercero con una devolución ganadora que desató la ovación del público.
La ruta hacia la Final se abrió tras la eliminación de los principales favoritos, entre ellos Alexander Zverev, Álex de Miñaur y Casper Ruud. Cobolli supo aprovechar el escenario y ahora está a un triunfo de conquistar el que sería el tercer título de su carrera.
En el paraíso guerrerense, el florentino ya dio el golpe; sólo le resta el último paso para coronarse.