Contrario a lo sostenido por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, las anomalías detectadas en la Escuela de Iniciación Artística No. 1 (EIA1) no serían hechos aislados, sino parte de una práctica recurrente que, según líderes sindicales, se ha mantenido durante años y se intensificó a partir de 2018.
Las irregularidades incluyen la emisión de comprobantes fiscales a nombre de personas que no laboraban en el plantel, falsificación de firmas y cobro indebido de cheques, como en el caso de Polo Castellanos y una docente, quienes habrían sido incluidos en nómina sin prestar servicios en la institución.
De acuerdo con testimonios recabados, Castellanos apareció en la nómina de la EIA1 entre febrero de 2024 y abril de 2025, periodo durante el cual se emitieron facturas mensuales a su nombre. Los cheques, presuntamente, fueron cobrados con firmas falsificadas, lo que fue reconocido por el propio instituto en su momento. También se habrían falsificado documentos relacionados con la renovación de contrato y una supuesta renuncia.
Pese a estos señalamientos, el Inbal informó en un comunicado reciente que, tras recibir denuncias en abril de 2025, dio vista al Órgano Interno de Control y a la Fiscalía General de la República, y aseguró no contar con evidencia de que estos hechos se repitan en otros centros de trabajo.
Sin embargo, fuentes sindicales cuestionan esta postura. Un exfuncionario, bajo condición de anonimato, señaló que existen comprobantes fiscales de los mismos afectados en planteles distintos, como los Centros de Educación Artística Diego Rivera y Luis Spota, lo que, dijo, contradice la versión oficial.
En entrevistas por separado, representantes del Sindicato Nacional Independiente de Trabajadores del Inbal (Sinitinbal) advirtieron que las anomalías no se limitan a estos casos. Denunciaron presuntas prácticas de afiliación sindical forzada dentro de la EIA1, donde, aseguran, trabajadores son inscritos sin su consentimiento en otra organización gremial.
Según los testimonios, el administrador del plantel tendría acceso a documentación personal de los docentes, lo que permitiría asignarles afiliaciones sin su autorización. “Los maestros callan por miedo”, señalaron, al explicar que la mayoría trabaja bajo contratos temporales que se renuevan semestralmente, lo que los deja en una situación vulnerable ante posibles represalias.
Los dirigentes también reportaron problemas administrativos adicionales, como retrasos en pagos a docentes de los Centros de Educación Artística, con demoras de hasta seis meses en algunos casos. Asimismo, mencionaron fallas en el sistema de nómina que provocaron descuentos irregulares de impuestos a inicios de año.
Ante este panorama, el Sinitinbal prepara una respuesta formal al comunicado del instituto, al considerar que minimiza la gravedad de las denuncias. También acusaron falta de transparencia en el manejo de recursos y exigieron una investigación a fondo, así como la separación del cargo de funcionarios involucrados.
Aunque algunos casos específicos se concentran en la EIA1, los denunciantes coinciden en que el problema podría ser estructural, por lo que pidieron revisar lo ocurrido en otros planteles y garantizar condiciones laborales seguras para el personal docente.