De tiburoneros a guardianes del mar: pescadores reducen 80% la captura de escualos en el Caribe mexicano

En un contexto global marcado por la sobrepesca y la pérdida de biodiversidad, una cooperativa de pescadores en el Caribe mexicano ha logrado transformar su relación con el mar. Desde julio de 2022, la cooperativa Kab Xok —que en maya significa “Mundo Tiburón”— ha reducido en un 80% la pesca dirigida de escualos, apostando por la conservación y el ecoturismo.

Los tiburones, que han habitado los océanos por más de 450 millones de años, enfrentan hoy una de sus mayores amenazas: la actividad humana. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, tres cuartas partes de sus especies están en riesgo y al menos 90 se encuentran en peligro crítico.

Un cambio desde Isla Mujeres

En Isla Mujeres, pescadores que durante generaciones dependieron de la captura de tiburón decidieron cambiar el rumbo. Liderados por Raziel Rivero y en colaboración con la organización Saving Our Sharks, han impulsado un modelo basado en el turismo sustentable, la investigación científica y la vigilancia contra la pesca ilegal.

Antes, estos pescadores aportaban cerca del 70% de la captura de tiburón en el estado, con unos 2,500 ejemplares al año. Hoy, participan en actividades como el monitoreo de especies, el marcaje de ejemplares y la guía de turistas que buscan nadar junto a estos animales en su hábitat natural.

Impacto en la conservación

Los resultados ya son visibles. Tan solo en 2023, se estima que más de 20 mil tiburones fueron salvados gracias a la reducción de la pesca y a acuerdos comerciales que limitan su venta. Además, pescadores reportan un aumento en los avistamientos en zonas donde antes eran escasos.

El proyecto también contempla la creación de un refugio marino en el Sistema Arrecifal Mesoamericano, considerado la segunda barrera de coral más grande del mundo. En este ecosistema, tiburones y rayas cumplen una función clave al mantener el equilibrio de las cadenas alimenticias y la salud de los arrecifes.

De depredadores a aliados

El cambio no ha sido sencillo. Para muchas familias, la pesca de tiburón representa historia, sustento e identidad. Sin embargo, con el tiempo, los propios pescadores han reconocido la disminución de las poblaciones, algunas de hasta 90% en las últimas décadas.

Hoy, 32 familias forman parte de este modelo que combina conocimiento tradicional con ciencia. Equipados con tecnología de rastreo, han contribuido a identificar rutas migratorias de especies como el tiburón martillo y el tiburón tigre, detectados incluso en aguas de Estados Unidos y Centroamérica.

Un modelo a replicar

Aunque el proyecto enfrenta retos, como su financiamiento y la formalización del refugio, sus impulsores confían en que se convierta en un ejemplo nacional.

“Es una manera de retribuirle al mar algo de lo mucho que nos ha dado”, afirma Rivero, quien ve en esta transición una oportunidad para que las nuevas generaciones mantengan el vínculo con el océano sin comprometer su futuro.

La experiencia de Kab Xok demuestra que la conservación no está reñida con el desarrollo, y que, en un escenario crítico para los océanos, aún es posible cambiar el rumbo

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