Washington, D.C. — El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este jueves una nueva ronda de sanciones económicas contra el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, su esposa y varios integrantes de la familia Castro, como parte del endurecimiento de la presión política y financiera sobre la isla.
Entre los nuevos sancionados figuran Alejandro Castro Espín, hijo del exmandatario Raúl Castro; Raúl Alejandro Castro, nieto del líder revolucionario; y Manuel Anido Cuesta, hijastro del presidente cubano. Díaz-Canel ya había sido objeto de sanciones en julio del año pasado debido a la represión de las protestas ciudadanas registradas en 2021.
La medida se enmarca en la estrategia de la administración estadounidense para incrementar el aislamiento económico del gobierno cubano. Estados Unidos mantiene un embargo comercial contra la isla desde 1962, pero durante el segundo mandato del presidente Donald Trump las restricciones han sido reforzadas mediante sanciones dirigidas a funcionarios, empresas vinculadas al régimen y acciones judiciales contra figuras históricas del castrismo.
Washington también ha impulsado medidas legales, entre ellas la histórica inculpación de Raúl Castro, de 95 años, por el derribo de dos avionetas civiles en 1996, además de un bloqueo petrolero de facto que comenzó a aplicarse a principios de este año.
Las nuevas sanciones llegan en un momento particularmente delicado para Cuba, que enfrenta la peor crisis económica y humanitaria desde el triunfo de la Revolución de 1959. La escasez de alimentos, medicamentos y combustible, así como los frecuentes apagones, han agravado las condiciones de vida de la población.
Pese a las tensiones, Washington y La Habana mantienen conversaciones en busca de una salida a la crisis, aunque hasta ahora no se han registrado avances significativos.
Mientras Estados Unidos sostiene que Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional, debido a su cercanía geográfica —apenas 90 millas de Florida— y a sus alianzas internacionales, el gobierno cubano insiste en que está dispuesto a dialogar, siempre que se respete lo que considera su soberanía nacional.