La agresión ocurrió un día antes del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas; la buscadora Alma Rosa Rojo resultó herida en un brazo
A un día del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una madre buscadora fue atacada a balazos junto con su familia en Culiacán, Sinaloa, en un nuevo episodio de violencia contra quienes realizan labores de búsqueda de personas desaparecidas.
La tarde del sábado 29 de agosto, Alma Rosa Rojo, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, viajaba a bordo de un Toyota Yaris blanco junto con su hija, también integrante del colectivo, y sus tres nietas, cuando fueron atacadas en la colonia Esthela Ortiz de Toledo, al surponiente de Culiacán.
Rojo, quien busca a su hermano Miguel Ángel, desaparecido desde el 4 de julio de 2009, resultó herida de bala en un brazo. De acuerdo con los reportes disponibles, se encontraba estable.
Tras la agresión, la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa activó el Código Plata para brindar protección a las víctimas en el hospital, con la participación de elementos del Ejército, la Guardia Nacional, la Fiscalía General del Estado y la Policía Estatal Preventiva.
La Fiscalía estatal abrió una carpeta de investigación por feminicidio en grado de tentativa y analiza si el ataque estaría relacionado con las actividades de búsqueda que realiza Rojo.
El colectivo Sabuesos Guerreras condenó la agresión y la calificó como un “acto de violencia cobarde”, además de exigir al Estado medidas de protección inmediatas para las madres buscadoras de Sinaloa.
Una labor de alto riesgo
Las madres buscadoras y los colectivos de búsqueda realizan labores que, en muchos casos, las autoridades no han logrado garantizar de manera efectiva: localizar a las personas desaparecidas y exigir verdad, justicia e identificación de los restos encontrados.
En México, 132 mil 836 personas permanecen con estatus de desaparecidas y no localizadas, de acuerdo con los registros citados en el contexto de esta problemática.
La situación representa un riesgo permanente para quienes buscan a sus familiares. En 2025, Amnistía Internacional advirtió que la búsqueda se ha convertido en una “labor de alto riesgo” y documentó que al menos 16 mujeres buscadoras han sido asesinadas desde 2011.
El informe Desaparecer otra vez, elaborado por la organización, documentó las distintas formas de violencia y afectaciones que enfrentan alrededor de 600 mujeres buscadoras en México, El Salvador, Guatemala y Honduras.
Según el reporte, 97 por ciento de las mujeres entrevistadas afirmó haber enfrentado algún tipo de violencia, entre ellas amenazas, extorsiones, ataques, desplazamiento forzado, secuestro, tortura y violencia sexual, además de casos de desaparición y asesinato.
La violencia también puede provenir de instituciones encargadas de brindar seguridad. Recientemente, la buscadora Jacqueline Palmeros denunció haber sido agredida durante una jornada de búsqueda en la alcaldía Tláhuac, en Ciudad de México, por una agente policial.
Palmeros busca a su hija Yael Montserrat, desaparecida en julio de 2020 y cuyos restos parciales fueron localizados cuatro años después en el Ajusco. Tras el incidente, exigió la destitución de la agente Edith Gómez Díaz y que se ejerciera acción penal en su contra.
Estos casos evidencian los riesgos que enfrentan las familias que salen a buscar a sus seres queridos en un país donde miles de personas continúan desaparecidas y donde, para muchas familias, la búsqueda recae directamente sobre ellas.
El ataque contra Alma Rosa Rojo vuelve a colocar en el centro la exigencia de garantizar protección efectiva para las madres buscadoras, particularmente en entidades donde las condiciones de violencia las obligan a realizar sus jornadas en zonas de alto riesgo.