CIUDAD DE MÉXICO.— En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, familias y colectivos de personas desaparecidas exigieron este domingo al Estado mexicano pasar de “administrar la crisis a erradicarla”, con resultados concretos en materia de prevención, búsqueda, identificación y justicia.
El Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM), que agrupa a colectivos y familiares de víctimas, advirtió que no son suficientes las cifras, registros, folios y protocolos frente a una crisis que mantiene a más de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas en el país.
“No basta con cifras, registros, folios y protocolos”, señaló la organización, al reconocer que México cuenta con un marco jurídico e institucional construido durante años a partir de la exigencia de las propias familias, pero subrayar que las herramientas existentes deben traducirse en resultados.
“Un registro no encuentra a una persona; un expediente no sustituye una investigación; una recomendación no transforma la realidad si no se cumple”, sostuvo el movimiento.
El pronunciamiento se da luego de que el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum presentara el viernes diez acciones para fortalecer la Estrategia Nacional de Búsqueda, entre ellas garantizar que cada reporte de desaparición cuente con una carpeta de investigación, ampliar las búsquedas en hospitales y centros penitenciarios y poner en marcha un plan de identificación humana para reducir el rezago forense.
Las autoridades también informaron que detectaron 40 mil 628 coincidencias entre personas reportadas como desaparecidas y trámites o actividades posteriores a la fecha de su desaparición. De ese universo, 6 mil 939 casos cuentan ya con reporte de localización.
El MNDM recordó además que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó en mayo un informe sobre las desapariciones en México, en el que emitió 40 recomendaciones y alertó sobre investigaciones fragmentadas, impunidad, problemas de identificación y riesgos para las familias buscadoras.
Asimismo, hizo referencia a la decisión adoptada en marzo por el Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas bajo el artículo 34 de la Convención, mecanismo relacionado con situaciones en las que existen indicios de desapariciones forzadas de carácter generalizado o sistemático.
El Gobierno mexicano ha rechazado que exista una política estatal de desaparición forzada y ha cuestionado la utilización de dicho mecanismo, aunque ha manifestado su disposición a colaborar con organismos internacionales.
Exigen seguridad para las familias buscadoras
Las familias también demandaron garantías para realizar sus labores de búsqueda, luego de que este sábado Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, fuera atacada a balazos en Culiacán, Sinaloa, junto con una de sus hijas.
“Buscar a una persona desaparecida no puede convertirse en una actividad que exponga a quienes la realizan a nuevas violencias”, advirtió el movimiento, que exigió una investigación pronta, exhaustiva e imparcial sobre la agresión.
“No buscamos cifras. Buscamos personas”, concluyó.
En la Ciudad de México, bajo la consigna “Hagámosles visibles”, la jornada comenzó con una ceremonia ecuménica dedicada a las familias y con la colocación de rostros de personas desaparecidas en las vallas de la Glorieta de las y los Desaparecidos, sobre Paseo de la Reforma.
El Centro Prodh llamó en redes sociales a acompañar a familias de distintas entidades durante la jornada para visibilizar que en México hay más de 135 mil personas desaparecidas.
Durante el conversatorio inaugural sobre memoria, Jorge Verástegui, quien busca a su hermano y a su sobrino, destacó que las familias también buscan generar espacios de esperanza y solidaridad.
“Hay muchas personas que aún no se acercan al tema de desaparición por lo doloroso que es. Pero este 30 de agosto queremos decirles que somos mucho más que dolor, también hay esperanza y amor por nuestros seres queridos desaparecidos”, expresó.
Por ello, explicó, la jornada incluye música y baile como formas de acompañamiento y de encuentro con las personas solidarias que se suman a la causa.