Guelatao y Chabacano figuran en testimonios difundidos en redes sociales; el STC no confirmó uno de los casos señalados y llamó a distinguir las versiones de los hechos comprobados.
Ciudad de México.- Las llamadas “sirenas” del Metro de la Ciudad de México volvieron a generar polémica en redes sociales, luego de que usuarios difundieran testimonios sobre un supuesto esquema de extorsión en el que hombres serían acusados de acoso sexual para presuntamente exigirles dinero a cambio de evitar que sean presentados ante el Ministerio Público.
Las publicaciones han generado preocupación entre pasajeros del Sistema de Transporte Colectivo (STC); sin embargo, hasta el momento, la información difundida no permite confirmar la existencia de una organización criminal que opere de manera sistemática en distintas estaciones de la capital.
Uno de los casos que reavivó la discusión ocurrió presuntamente en la estación Guelatao, de la Línea A, donde en agosto de 2026 un usuario aseguró haber sido acusado de realizar contacto físico sin consentimiento y denunció supuestas irregularidades durante la intervención de elementos de seguridad.
De acuerdo con el testimonio, el incidente habría derivado en presuntas exigencias económicas. No obstante, el Metro informó que, tras revisar sus registros, no encontró constancia de una detención o presentación ante el Ministerio Público que coincidiera con los hechos descritos en la publicación.
El organismo señaló que investigaba lo ocurrido para determinar si existió alguna actuación irregular.
GUELATAO Y CHABACANO, ENTRE LAS ESTACIONES MENCIONADAS
Además de Guelatao, la estación Chabacano, que conecta las líneas 2, 8 y 9, también ha sido mencionada en publicaciones relacionadas con las supuestas extorsiones.
Sin embargo, la difusión de testimonios en redes sociales no demuestra por sí misma que en estas instalaciones opere una red dedicada a formular acusaciones falsas para obtener dinero.
En el caso de Guelatao existe un antecedente periodístico específico sobre los señalamientos, aunque el STC no encontró registros que confirmaran la detención descrita por el usuario.
Respecto a Chabacano, las versiones difundidas requieren evidencia adicional para establecer si ocurrieron los hechos denunciados y si existe alguna relación entre los casos.
Por ello, hasta ahora no es posible afirmar que ambas estaciones sean puntos de operación de una organización dedicada a cometer este tipo de delitos.
¿CÓMO OPERARÍA EL PRESUNTO ESQUEMA?
Según los testimonios difundidos públicamente, el supuesto mecanismo comenzaría cuando una mujer acusa a un hombre de haberla tocado sin su consentimiento dentro de un vagón o en las instalaciones del Metro.
Posteriormente, podrían intervenir elementos de seguridad y, presuntamente, el usuario sería presionado para entregar dinero con el argumento de evitar que sea presentado ante el Ministerio Público.
Uno de los relatos que generó mayor atención fue el de un hombre identificado como Jorge, quien aseguró que una mujer lo acusó de tocarla cuando se cerraban las puertas del tren.
De acuerdo con su versión, posteriormente le habrían solicitado dos mil pesos para evitar que lo denunciara.
El señalamiento circuló en redes sociales como un presunto intento de extorsión; sin embargo, la información disponible no permite confirmar de manera independiente todos los detalles del caso ni establecer que exista una estructura organizada detrás de estos incidentes.
¿QUÉ HACER ANTE UNA ACUSACIÓN DE ACOSO EN EL METRO?
Ante una situación de esta naturaleza, es importante mantener la calma y solicitar que los hechos sean atendidos por las autoridades competentes.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
Solicitar la intervención de las autoridades: preguntar qué procedimiento se está siguiendo y pedir que los hechos se esclarezcan por las vías oficiales. Pedir la revisión de las cámaras: solicitar que se preserven y revisen las grabaciones de videovigilancia disponibles para esclarecer lo sucedido. No entregar dinero a particulares: evitar pagos a cambio de retirar una acusación o impedir una supuesta presentación ante el Ministerio Público. Buscar asesoría jurídica: recurrir a un abogado si se considera que hubo irregularidades o se vulneraron derechos. Denunciar posibles extorsiones: reportar ante las autoridades cualquier exigencia ilegal de dinero y aportar la información disponible.
Estas medidas no significan que una acusación de acoso sea necesariamente falsa. Los señalamientos de violencia sexual deben investigarse con seriedad, al igual que las denuncias sobre posibles extorsiones o abusos de autoridad.
SIN CIFRAS OFICIALES SOBRE LAS PRESUNTAS EXTORSIONES
Hasta la información difundida en los reportes periodísticos consultados, no se contaba con una estadística pública específica que permitiera determinar cuántos casos de presuntas extorsiones mediante acusaciones falsas de delitos sexuales se habían registrado en el Metro capitalino.
En consecuencia, tampoco es posible establecer cuántas estaciones estarían involucradas ni afirmar que este supuesto mecanismo opere de manera generalizada en la red de transporte.
La identificación de posibles casos requiere denuncias formales, investigaciones de las autoridades y pruebas que permitan distinguir entre testimonios difundidos en redes sociales y hechos debidamente corroborados.
Mientras se esclarecen los señalamientos, los usuarios pueden solicitar apoyo de las autoridades ante cualquier incidente y denunciar posibles conductas ilícitas, sin dar por comprobada ninguna versión antes de que se investiguen los hechos.