París.- A cuatro años del incendio que devastó la catedral de Notre Dame, el icónico monumento francés reabre sus puertas con una restauración que combina fidelidad a su diseño original con toques modernos. El presidente Emmanuel Macron, acompañado de su esposa, Brigitte, y otras autoridades, visitó el templo antes de su reapertura oficial los días 7 y 8 de diciembre, calificándolo como un espacio “sublime”.
Durante su recorrido por la nave principal, el coro y la capilla de San Marcial, Macron destacó la combinación de elementos tradicionales, como la emblemática estatua de Nuestra Señora de París, que se salvó del incendio, con detalles contemporáneos como una moderna mesa de altar.
Un esfuerzo monumental
La reconstrucción incluyó la restauración del ‘bosque’, la histórica estructura de madera medieval que fue destruida por el fuego, utilizando 1.200 robles seleccionados de distintas regiones de Francia y empleando las técnicas originales. También se reconstruyó la aguja de 96 metros, que vuelve a coronar la catedral, y se actualizaron las vidrieras, generando debate por los toques contemporáneos introducidos.
El presidente Macron elogió el trabajo de los 2.000 artesanos, carpinteros, albañiles y arquitectos involucrados, reconociendo su dedicación para completar lo que calificó como una tarea titánica en tiempo récord. “Lo que parecía imposible en 2019 se logró gracias al empeño colectivo. Hoy cerramos una herida nacional”, declaró.
Solidaridad global y costos históricos
La restauración, cuyo presupuesto ascendió a 700 millones de euros, fue posible gracias al apoyo de 340.000 donantes de todo el mundo. Este esfuerzo internacional simboliza la trascendencia de Notre Dame como patrimonio cultural global y su capacidad para unir a personas de diversas latitudes en torno a un propósito común.
El renacimiento de Notre Dame representa no solo la recuperación de un símbolo histórico y arquitectónico, sino también un homenaje a la resiliencia y la solidaridad ante la adversidad.