En 2024, el mundo fue escenario de devastadores fenómenos climáticos que dejaron pérdidas millonarias y cobraron miles de vidas. Un informe de la organización Christian Aid identifica los diez desastres más costosos del año, encabezados por tormentas y huracanes que afectaron principalmente a Estados Unidos, Europa y Asia.
Desastres más costosos
El conjunto de tormentas que golpearon Estados Unidos a lo largo del año lidera la lista con más de 60 mil millones de dólares en pérdidas y 88 muertes. El huracán Milton, que impactó EE.UU. con igual costo económico y cobró 25 vidas, ocupa el segundo lugar.
El huracán Helene, que azotó EE.UU., México y Cuba en septiembre, generó pérdidas de 55 mil millones de dólares y causó la muerte de 232 personas. En Europa, las inundaciones en Valencia por la tormenta Dana ocuparon el décimo lugar, con pérdidas superiores a 4 mil millones de dólares y 226 fallecidos.
Asia y América Latina en crisis climática
El tifón Yagi, que devastó Filipinas, Laos, Myanmar, Vietnam y Tailandia en septiembre, fue responsable de más de 800 muertes y 12 mil 600 millones de dólares en daños. En Brasil, las inundaciones en Rio Grande do Sul provocaron 183 muertes y pérdidas de 5 mil millones de dólares.
Impacto global
Christian Aid señala que muchas pérdidas no están totalmente contabilizadas, ya que el informe se basa mayoritariamente en daños asegurados. También destaca fenómenos extremos fuera de los primeros diez lugares que afectaron profundamente a comunidades vulnerables sin cobertura financiera suficiente.
Llamado a la acción
Patrick Watt, director ejecutivo de Christian Aid, subrayó que estos desastres climáticos no son “naturales”, sino consecuencias directas de políticas que perpetúan el uso de combustibles fósiles y el incumplimiento de compromisos financieros con los países más vulnerables.
“En 2025, los gobiernos deben acelerar la transición verde, reducir emisiones y financiar las promesas climáticas. La crisis climática exige medidas urgentes y decisivas”, afirmó Watt.
El informe concluye con un llamado global a priorizar la mitigación del cambio climático y la adaptación para evitar que el costo humano y económico siga aumentando.