El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a manifestar su interés en la adquisición de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. En un movimiento que ha generado controversia internacional, Trump ha amenazado con imponer aranceles a Dinamarca si no accede a ceder la isla, argumentando razones de “seguridad nacional”.
En un mensaje difundido el lunes por la noche, Trump reiteró su postura de que Estados Unidos debería tomar posesión de Groenlandia. “Groenlandia es un lugar increíble, y su gente se beneficiará enormemente si, y cuando, se convierta en parte de nuestra nación”, afirmó. Además, anunció que su hijo, Donald Trump Jr., planea visitar la isla junto con representantes estadounidenses para explorar sus “zonas y vistas más magníficas”.
No obstante, el jefe del Departamento de Asuntos Exteriores de Groenlandia, Mininnguaq Kleist, aclaró que la visita de Trump Jr. sería a título personal, sin haber consultado previamente con el gobierno groenlandés. Aunque Groenlandia fue una colonia danesa hasta 1953, hoy goza de un estatus autónomo bajo la soberanía de Dinamarca.
El primer ministro groenlandés, Mute Egede, ha planteado la posibilidad de un referéndum para la independencia de la isla, aunque no se ha pronunciado sobre las recientes declaraciones de Trump. Por su parte, Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, descartó en el pasado la posibilidad de que Estados Unidos adquiriera Groenlandia, lo que llevó a Trump a cancelar una visita oficial al país en 2019.
La parlamentaria groenlandesa Aaja Chemnitz rechazó enérgicamente las amenazas de Trump, llamando a su pueblo a oponerse a la injerencia de Estados Unidos. Subrayó que la “felicidad” de Groenlandia no depende de convertirse en parte de otra nación.
Situada estratégicamente entre el Atlántico y el Ártico, Groenlandia ha despertado interés en Estados Unidos por su posición geopolítica y recursos naturales, además de albergar una importante base militar. Sin embargo, el gobierno y el pueblo de Groenlandia han dejado claro su deseo de mantener la autonomía, resistiendo cualquier intento de compra o anexión.
El debate sobre el futuro de Groenlandia continúa siendo complejo, con muchos de sus habitantes reafirmando su rechazo a las propuestas de Estados Unidos.