Ciudad de México.– Iván Archivaldo Guzmán Salazar, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa e hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, logró evadir un operativo de fuerzas especiales en Culiacán a inicios de este año, tras escapar a través de un túnel oculto detrás de un armario en un baño, según reveló este lunes el diario The Wall Street Journal.
De acuerdo con un funcionario mexicano citado por el medio, el pasadizo subterráneo se extendía por al menos tres cuadras y conectaba con una vivienda deshabitada, lo que permitió a Guzmán Salazar huir antes de que las autoridades pudieran detenerlo. En el lugar, el capo habría dejado más de 15 teléfonos móviles, computadoras portátiles, fotografías familiares y una habitación decorada con objetos deportivos, incluidas gorras firmadas por figuras del béisbol estadounidense, dedicadas a él y a su hermano Jesús Alfredo.
Durante el fallido operativo, los agentes utilizaron un vehículo blindado para derribar la entrada principal de la casa de seguridad. Al interior hallaron imágenes de la familia Guzmán en las paredes y señales de que Iván Archivaldo había estado allí recientemente. Tras avanzar por pasillos y forzar otra puerta blindada con un ariete, los elementos accedieron a una habitación con armamento de uso militar y más recuerdos familiares.
En uno de los baños, un armario parcialmente abierto reveló el acceso al túnel: bien iluminado, de altura suficiente para caminar y con una estructura que recuerda los métodos de escape utilizados por su padre, “El Chapo”, en años anteriores.
Iván Archivaldo, de 41 años, es considerado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como uno de los principales traficantes de fentanilo a nivel mundial. Washington ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve a su captura. Hasta ahora, ha logrado burlar una y otra vez los intentos de detención con tácticas que evocan el legado criminal de su padre.