La NASA y Lockheed Martin lograron un avance histórico con el primer vuelo exitoso del X-59, una aeronave supersónica diseñada para romper la barrera del sonido sin generar el característico estampido sónico.
El despegue se realizó el 28 de octubre desde las instalaciones de Lockheed Martin Skunk Works, en Palmdale, California, con destino al Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA. Bajo el mando del piloto de pruebas Nils Larson, el avión alcanzó una altitud de 12 mil pies (3,660 metros) y una velocidad de 370 km/h durante una hora de vuelo sobre el desierto del sur de California.
Este primer vuelo forma parte de una serie de pruebas que se extenderán hasta 2029, con el objetivo de perfeccionar la tecnología de “bajo estampido sónico”, que busca reducir el fuerte estruendo de los aviones supersónicos a un sonido tenue, similar al cierre de una puerta. Si tiene éxito, esta innovación podría permitir vuelos supersónicos sobre áreas pobladas.
El X-59, de casi 30 metros de longitud y equipado con un solo motor, está diseñado para volar a Mach 1.4 (aproximadamente 1,490 km/h) a una altitud de 55 mil pies. El proyecto, iniciado en 2018 con una inversión de más de 500 millones de dólares, busca reavivar la era del vuelo supersónico tras el retiro del Concorde en 2003.
El administrador interino de la NASA, Sean Duffy, destacó que este logro “demuestra el ingenio y liderazgo de Estados Unidos en la aviación” y anticipó que los datos obtenidos ayudarán a establecer nuevos estándares internacionales sobre ruido aeronáutico.
Con este vuelo, el X-59 se consolida como un símbolo del futuro de la aviación: más rápida, silenciosa y sostenible.