El Gobierno de China aseguró que la tendencia histórica hacia la “reunificación” con Taiwán es irreversible, luego de concluir una nueva ronda de ejercicios militares de gran magnitud en torno a la isla autogobernada. Las autoridades de Pekín señalaron que las maniobras representan una advertencia directa contra los movimientos independentistas y la intervención de actores externos en la región.
Durante una conferencia de prensa, la portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Zhang Han, afirmó que los ejercicios tuvieron como objetivo disuadir a las fuerzas que promueven la independencia taiwanesa, así como a países que, según China, interfieren en sus asuntos internos, en referencia a Estados Unidos y Japón.
La funcionaria acusó al gobernante Partido Democrático Progresista (PDP) de Taiwán de impulsar una agenda separatista con apoyo extranjero, lo que —dijo— daña gravemente las relaciones a ambos lados del Estrecho y pone en riesgo la estabilidad regional. En ese sentido, advirtió que cualquier intento de independencia será respondido con medidas firmes.
Zhang subrayó que China mantiene una “determinación inquebrantable” para defender su soberanía e integridad territorial y advirtió que cualquier fuerza externa que busque intervenir en la cuestión taiwanesa enfrentará la respuesta del Ejército Popular de Liberación (EPL).
Las declaraciones se produjeron un día después del cierre de las maniobras denominadas Misión Justicia-2025, en las que participaron fuerzas terrestres, navales, aéreas y de misiles del EPL. De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Taiwán, China desplegó 207 aeronaves, 31 buques de guerra y 16 embarcaciones de la Guardia Costera durante los dos días de ejercicios.
Tras el operativo, la agencia estatal Xinhua difundió un análisis en el que destacó que los ejercicios evidencian una capacidad de respuesta inmediata del ejército chino y una integración entre entrenamiento en tiempos de paz y escenarios de guerra. También señaló que infraestructuras estratégicas, puertos y bases militares de Taiwán quedarían dentro del alcance del poder de fuego chino.
Analistas citados por medios oficiales indicaron que las maniobras simularon un cerco por tres frentes —norte, sur y este—, lo que demostraría la capacidad del EPL para bloquear accesos a la isla y limitar una posible intervención externa. Asimismo, destacaron que el aumento de zonas aéreas y marítimas delimitadas durante los ejercicios muestra un estrechamiento progresivo del cerco militar en torno a Taiwán.
El despliegue ocurrió semanas después de que Estados Unidos aprobara un plan de venta de armas a Taiwán por un monto récord, un hecho que Pekín considera una provocación directa. China reiteró que continuará realizando este tipo de operaciones mientras persistan lo que denomina amenazas separatistas y externas.