Xochimilco suele asociarse con trajineras, música y turismo. Sin embargo, más allá de esa postal festiva, subsiste uno de los humedales urbanos más relevantes del país y una pieza clave para el equilibrio ambiental de la Ciudad de México. En el contexto del Día Mundial del Axolote y del Día Mundial de los Humedales, la atención vuelve a un territorio donde se juega el futuro del agua, la biodiversidad y la seguridad alimentaria de la capital.
Este sistema lacustre, heredado de la época prehispánica, cumple funciones esenciales: recarga acuíferos, regula inundaciones, modera la temperatura urbana y permite la producción de alimentos. No obstante, la sobreexplotación del agua, la contaminación de los canales, la expansión urbana y la presencia de especies invasoras han deteriorado gravemente el ecosistema. El resultado es alarmante: especies nativas han disminuido drásticamente y otras han desaparecido.
El caso del axolote mexicano (Ambystoma mexicanum) es emblemático. Considerado en peligro crítico de extinción, su población en vida silvestre se ha desplomado en las últimas décadas. Mientras a finales del siglo pasado se contabilizaban miles de ejemplares por kilómetro cuadrado, hoy su presencia es casi testimonial, al grado de que no existe certeza sobre cuántos sobreviven en libertad.
Frente a este escenario surge el proyecto “Chinampa Refugio”, impulsado por Conservación Internacional México en coordinación con el Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM. El modelo propone una restauración integral de los humedales mediante la recuperación de la chinampería tradicional, el uso de biofiltros para mejorar la calidad del agua y la creación de refugios para especies nativas.
La iniciativa se desarrolla junto con las y los chinamperos, quienes aportan su conocimiento ancestral en el manejo de la tierra y el agua. Las chinampas restauradas, trabajadas sin agroquímicos y con agua más limpia, no solo ayudan a recuperar la conectividad ecológica, sino que también generan hortalizas y flores de alta calidad que pueden venderse en mercados especializados.
De acuerdo con Conservación Internacional México, los canales donde se han instalado biofiltros muestran mejores condiciones ambientales y es ahí donde se ha detectado recientemente la huella genética del axolote. Actualmente operan 21 Chinampas Refugio, aunque el objetivo es ampliar el modelo y sumar a más productores de la zona.
Además del impacto ambiental, el proyecto tiene un componente social y económico. A través de la iniciativa Etiqueta Chinampera, se busca distinguir los productos provenientes de estas chinampas restauradas y mejorar los ingresos de quienes las trabajan. Para muchos productores, el proyecto representa una oportunidad para permanecer en Xochimilco y transmitir esta actividad a las nuevas generaciones.
Especialistas estiman que, con una restauración integral y un manejo sostenible, Xochimilco podría aportar hasta una cuarta parte de las hortalizas que consume la Ciudad de México, vinculando la conservación ambiental con la resiliencia alimentaria en un contexto de creciente crisis hídrica.
“Chinampa Refugio” se perfila así como un esfuerzo singular: combina ciencia, saberes tradicionales, restauración ecológica y desarrollo comunitario. En un territorio reconocido como sitio Ramsar, Patrimonio Mundial y último vestigio del antiguo sistema lacustre del Valle de México, la recuperación de los humedales no solo busca devolverle un hogar al axolote, sino también fortalecer una infraestructura natural indispensable para el bienestar de millones de personas.
Desde Conservación Internacional México, la invitación es clara: apoyar el consumo de productos chinamperos, participar en campañas de conservación y reconocer que, frente a la crisis ambiental, muchas de las respuestas siguen estando en la naturaleza y en las comunidades que la cuidan día a día.