El papa León XIV lanzó un enérgico llamado por la paz al asegurar que ninguna guerra puede justificarse desde la fe, al tiempo que pidió rechazar la violencia y privilegiar el diálogo entre los pueblos.
Durante un encuentro en el Vaticano con integrantes del Sínodo de la Iglesia Caldea de Bagdad, el pontífice subrayó que quienes se consideran discípulos de Cristo no pueden respaldar acciones bélicas ni el uso de la fuerza. En su mensaje, insistió en que la paz no se construye mediante operaciones militares, sino a través de la convivencia, la paciencia y el entendimiento entre naciones.
El líder religioso calificó el contexto actual como un escenario marcado por una violencia “absurda e inhumana”, impulsada por intereses como la codicia y el odio. Señaló además que estos conflictos afectan con especial dureza a regiones históricamente significativas para el cristianismo, donde —dijo— la guerra ha profanado espacios sagrados y ha puesto en riesgo la vida de miles de personas.
En su discurso, enfatizó que ningún interés puede estar por encima de la vida humana, en particular la de los sectores más vulnerables como niños y familias, y advirtió que ninguna causa justifica el derramamiento de sangre inocente.
Finalmente, el pontífice hizo un llamado a garantizar el respeto pleno a las comunidades cristianas en Oriente Medio, pidiendo que se les asegure libertad religiosa y condiciones de igualdad, sin discriminación ni trato de segunda categoría.