Habitantes de la sierra de Nayarit denunciaron que el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte del crimen organizado continúa en la región. Arnulfo Carrillo —nombre cambiado por seguridad— aseguró que durante celebraciones tradicionales como la Sumu’uavika, parte de la Semana Santa náayeri, es posible observar a menores que ya están siendo influenciados por la violencia.
Los llamados “borrados”, figuras rituales cubiertas de ceniza que representan el mal, han incorporado en años recientes elementos vinculados al crimen, como vestimenta táctica o réplicas de armas, reflejando el contexto que enfrentan las comunidades.
De acuerdo con testimonios, el reclutamiento puede iniciar desde edades tempranas, con promesas de dinero o trabajo, pero deriva en entrenamiento y participación en conflictos entre grupos delictivos. Se estima que decenas de menores han sido captados en localidades como Presidio de los Reyes, San Pedro y San Juan Corápa.
Cifras de organizaciones civiles advierten que, a nivel nacional, miles de menores están en riesgo de ser reclutados, en un fenómeno impulsado por la pobreza, la falta de oportunidades y la presencia del crimen organizado.
En municipios como Huajicori, pobladores también reportan desapariciones y desplazamiento forzado. “Se los llevan y no regresan”, relató una representante indígena, quien señaló que el miedo ya forma parte de la vida cotidiana de niñas y niños.
Especialistas alertan que el reclutamiento infantil es una problemática creciente en México y urgieron a reconocerla legalmente para poder atenderla de forma integral.