California.- La intensa ola de calor marina que afecta las costas de California desde hace casi seis meses está provocando cambios significativos en el ecosistema del Pacífico, con una notable disminución en el avistamiento de ballenas y delfines, además de poner en riesgo a diversas especies marinas.
Sara Lesser, guía del Acuario de Long Beach, explicó que durante los recorridos turísticos cada vez es menos frecuente encontrar cetáceos, ya que el aumento de entre 3 y 4 grados centígrados en la temperatura superficial del océano ha obligado a las anchoas y sardinas —principal fuente de alimento de estos mamíferos— a desplazarse hacia aguas más frías, profundas o al norte.
“Las ballenas y los delfines siguen a su alimento, por eso ahora tenemos muchos menos encuentros con estas especies”, señaló.
De acuerdo con la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la ola de calor marina coincide con el regreso del fenómeno de El Niño, que este año podría convertirse en uno de los más intensos registrados, agravando aún más el calentamiento del océano.
El especialista de la NOAA, Andrew Leising, recordó que una situación similar ocurrió entre 2014 y 2016, cuando una combinación de ola de calor marina y un fuerte episodio de El Niño provocó la muerte de miles de aves marinas incapaces de encontrar alimento, además de numerosos lobos marinos y ballenas desnutridas que aparecieron varados en las playas.
En los últimos meses ya se han reportado decenas de pelícanos y cormoranes muertos en las cercanías de San Diego, mientras que los científicos advierten que los leones marinos de California podrían ser las siguientes víctimas.
Las altas temperaturas también favorecen la proliferación de algas tóxicas productoras de ácido domoico, una sustancia que contamina los peces de los que se alimentan los mamíferos marinos y puede provocar enfermedades e incluso la muerte.
En la bahía de Monterrey, al sur de San Francisco, dos ballenas jorobadas fueron encontradas muertas a principios de junio, presuntamente afectadas por estas toxinas. Especialistas señalaron que no se observaba un episodio similar desde la histórica ola de calor marina de 2014-2015.
Otro efecto del calentamiento del mar es el acercamiento de tiburones, especialmente ejemplares jóvenes, a zonas costeras. En semanas recientes, habitantes de Malibú captaron en video a un tiburón blanco nadando a pocos metros de varios niños, mientras que en Huntington Beach las autoridades prohibieron en tres ocasiones el ingreso al mar por la presencia de tiburones considerados agresivos.
Los expertos advierten que estos eventos podrían dejar de ser excepcionales, ya que California ha registrado olas de calor marinas cada año desde 2019. Además, sostienen que el cambio climático intensifica estos fenómenos y amenaza la estabilidad del ecosistema marino, con posibles consecuencias para la biodiversidad y para las especies pesqueras de las que depende la alimentación humana.