Ciudad de México. El Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva política que permitirá restringir el otorgamiento de visas a personas vinculadas con delitos cibernéticos, ciberestafas y casos de extorsión sexual, como parte de una estrategia para combatir el crimen transnacional que afecta a ciudadanos estadounidenses.
El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que la medida alcanzará a quienes sean identificados como responsables o colaboradores en este tipo de actividades ilícitas, e incluso podrá aplicarse a sus familiares directos al momento de solicitar una visa de turista.
Rubio señaló que muchas de estas operaciones son atribuidas a organizaciones criminales transnacionales y aseguró que las pérdidas económicas derivadas de las ciberestafas superaron los 10 mil millones de dólares en Estados Unidos durante 2024. También advirtió que menores de edad han sido víctimas de redes de extorsión sexual operadas desde el extranjero.
De acuerdo con el Departamento de Estado, esta política forma parte de las acciones impulsadas por la administración del presidente Donald Trump para frenar el fraude en línea y otros delitos internacionales. El funcionario afirmó que el gobierno recurrirá a diversas herramientas, entre ellas sanciones, procesos penales, solicitudes de extradición y cooperación con autoridades de otros países para desarticular estas redes.
Además de las nuevas restricciones de visa, la administración estadounidense anunció cambios en sus políticas migratorias que endurecen las condiciones para algunos extranjeros que buscan permanecer legalmente en el país.
A partir del 18 de septiembre, funcionarios de inmigración tendrán mayores facultades para negar la residencia permanente, conocida como “green card”, a solicitantes que consideren susceptibles de convertirse en una carga para los programas de asistencia pública.
Asimismo, el Departamento de Seguridad Nacional modificó las reglas para las visas F (estudiantes), J (intercambio académico) e I (periodistas extranjeros). Con estas disposiciones, los estudiantes internacionales podrán permanecer hasta cuatro años por cada periodo de admisión, mientras que los periodistas tendrán un límite de 240 días, con posibilidad de solicitar extensiones. En el caso de los periodistas con pasaporte chino, la estancia máxima será de 90 días.
Aunque las autoridades estadounidenses mantendrán la opción de tramitar prórrogas, los beneficiarios de estas visas deberán realizar esos procedimientos con mayor frecuencia bajo las nuevas disposiciones.